Ayuntamiento de Villafranca de los Caballeros

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PINTORA Y ARTISTA FRANCESA

10 Rosa BonheurMarie-Rosalie Bonheur, más conocida como Rosa Bonheur  fue una artista francesa, fundamentalmente pintora que se especializó en la representación de animales y también escultora, de estilo realista. Fue ampliamente considerada una de las artistas mujeres más famosas del siglo XIX. ​ Una de sus obras más famosas es Arando en el Nivernais.

 Hija de Sophie Marquis y del dibujante Raymond Bonheur,  ​se formó con su padre y en el taller de Léon Cogniet. Sus hermanos fueron Auguste Bonheur que se convertirá en pintor de paisajes y animales, Isidore Bonheur, escultor y Juliette Bonheur, que fue también pintora de animales.Su madre, de padre desconocido, fue adoptada por un rico comerciante bordelés, Jean-Baptiste Dublan de Lahet. Bonheur se complacía en imaginar que el misterio de sus orígenes ocultaba algún secreto de estado, que era de sangre real, pero actualmente se sabe que su protector, Dublan de Lahet, era en realidad su abuelo. La familia Bonheur se adhirió al grupo político de los Saint-Simonians, que promovía la educación igualitaria entre hombres y mujeres. ​ Rosa tuvo problemas de aprendizaje, y para ayudarla a memorizar el alfabeto, su madre le sugirió que eligiera un animal para cada letra y lo dibujara. Esta fue su oportunidad para desarrollar su talento para el dibujo, así como su preferencia por los animales, que fueron el tema de todas sus obras. ​
Sus padres tuvieron buenas relaciones con los españoles exiliados en Burdeos (Goya y Leandro Fernández de Moratín). Pasó varios años en el campo, cerca de Burdeos, donde se ganó la reputación de marimacha reputación que la siguió toda su vida y que no buscó desmentir, ya que llevaba el cabello corto y fumaba habanos. En 1828 se mudó a París con su familia, donde su padre fundó una escuela femenina de dibujo. Comenzó a ir al Louvre para copiar al óleo los animales de artistas como Nicholas Poussin, Rubens o Visitó los mataderos para estudiar las disecciones y hacer bocetos a lápiz de la anatomía de los animales. También asistió como oyente a clases universitarias de anatomía y osteología veterinaria. En ese periodo conoció a los zoólogos y naturalistas. 

En 1843-1944 obtuvo medallas en la Exposición de Rouen. Expuso por primera vez en el Salón de 1843. Obtuvo una medalla de tercera clase en el Salón y una medalla de oro. El año siguiente, expuso «Arando en Nivernais» en el Museo de Orsay, encargo estatal. En 1849 falleció su padre Raymond Bonheur, lo que le obligó a hacerse cargo de la escuela que había fundado él. Con la Feria de caballos (MET, Nueva York), presentado en el Salón de 1853, conoció una gloria internacional que le valió para efectuar viajes en el curso de los cuales conoció a personalidades como la reina Victoria, a la emperatriz Eugenia, e incluso al Coronel Cody (Buffalo Bill), que le ofreció una auténtica panoplia de sioux.

En 1857 obtuvo de la policía la autorización para aparecer en público vestida con pantalones para no ser molestada mientras trabajaba ya que frecuentaba las ferias de ganado donde tomaba apuntes del natural. ​Cada seis meses, alegando motivos de salud, acudía a la Prefectura de Policía de París para solicitar el Permission de Travestissement, firmado por un médico. En 1859, se instaló en By, municipio de Thomery en Sena y Marne donde puso su taller. Participó con 10 obras en la Exposición Universal de París 1867. Presentó Cambio de pasto, que había sido un encargo personal de la Emperatriz Eugenia de Montijo. Fue condecorada con una medalla. También participó en la Exposición Universal de Londres de 1871. ​ Sus obras fueron muy apreciadas, así en 1888 un cuadro suyo alcanzó las 4.200 libras en Christie´s.

Bonheur era abiertamente lesbiana. Vivió dos relaciones amorosas, una con Nathalie Micas (Bonheur tenía 14 años y Micas 12), y que se convirtió en pintora, como ella, y de la que no se separó hasta su muerte, en el año 1889; y otra, después de la muerte de Nathalie Micas, con la estadounidense Anna Elizabeth Klumpke, también pintora, con la que vivió diez años, hasta su muerte y que fue su heredera universal. Esto no provocó escándalo alguno, pese a ser un tiempo tan preocupado por las convenciones, dada su fama de excéntrica y su carácter fuerte. Murió el 25 de mayo de 1899, en el château de By y fue inhumada en el cementerio de Père-Lachaise (división 74). Su antiguo taller forma parte del Museo Rosa Bonheur en el castillo de By.

“No aguanto a las mujeres que piden permiso para pensar

Rosa Bonheur (1822-99)

Rosa Bonheur no pide permiso. No lo hace ni para pensar ni para tomar un lugar entre los artistas más respetados de su época.

Rosa Bonheur es una de las más grandes pintoras del siglo XIX. Brilla no sólo por su talento artístico sino también por su fuerte personalidad: nadie se atreve a juzgarla ni por su aspecto varonil ni por su elección sexual.

Rosa Bonheur fuma habanos y usa pantalones (en esa época hay que tener un permiso especial para llevarlos, y a Rosa le dan ese permiso porque sale al campo a pintar, aunque tal vez porque nadie se atreve a negárselo). Asimismo, su pareja también es mujer. Y Rosa hace explícito el orgullo por su género, y aclara que defenderá la independencia de éste hasta la muerte.

Y también haciendo referencia a la mujer, Bonheur llega a expresar categóricamente: “el futuro es nuestro”.

La especialidad de Rosa son los animales. Incluso cuando pinta escenas de género con campesinos realizando sus tareas cotidianas, los que protagonizan las telas suelen ser los animales.

Aprende desde niña (su padre es pintor) de los grandes maestros que están expuestos en el Louvre. Pero luego la familia se muda a una casa en las afueras, y ahí empieza a estudiar directamente de la naturaleza. Es muy meticulosa en sus estudios anatómicos, en cómo son las distintas posturas, los movimientos, y también es muy meticulosa en la elaboración de bocetos antes de ponerse a pintar.

Hasta ese momento y por mucho tiempo más, la sola condición de mujer ha sido y será suficiente para privar a la historia de muchas grandes artistas. Pero Rosa Bonheur no pide permiso, y no sólo no es condenada, sino que la admiración que despierta le significan en vida un éxito descomunal: es valorada no sólo en su propia Francia, sino que además su fama llega hasta los Estados Unidos, e incluso llega a ser admirada por la reina Victoria de Gran Bretaña. Tal es el éxito, que gran parte de su vida la vive en su propio castillo, que compra con el dinero que le paga el millonario norteamericano Vanderbilt por uno de sus cuadros (La feria de caballos, 1852/55).

“No aguanto a las mujeres que piden permiso para pensar. Dejen que las mujeres establezcan sus propias metas con grandes y buenas obras, y no por convenciones”.

 

FUENTE: https://es.wikipedia.org/wiki/Rosa_Bonheur