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POBLACIÓN

El papel poblador que desempeñaron los árabes en esta tierra fue mínimo si lo comparamos con el que los cristianos ejecutaron a través de los siglos.

Se ignora el preciso momento en que se realizo su repoblación, pero hay una serie de testimonios que nos hacen aproximarnos más a su fecha.
Jiménez de Gregorio piensa que Villafranca ya estaría poblada a comienzos del siglo XIII, por deducción del resto de las villas vecinas, (según sus Cartas-Puebla la mayoría lo hicieron en este siglo). Pero en el caso de Villafranca no se puede asegurar, de forma precisa, cuando se pobló, por no haber sido encontrada, hasta el presente, su carta de población.
En las Relaciones de Felipe II se advierte su retraso en materia de población, respecto a las otras villas. La contestación que Villafranca da a esta relación el 30 de noviembre de 1.575, señala como al principio de poblarse fue declarada franca por seis años (particularidad que la distinguiría de las demás aldeas). Continua la explicación diciendo como hacia 231 años que se había poblado por medio de la licencia que Juan Perez-Prior de León, de la Orden del Hospital de San Juan- dio en Cedillo el 29 de mayo de 1.344.

No es comprensible la tardanza que este pueblo presento a la hora de repoblarse. A pesar de todo, y aunque no aparezca su Carta-Puebla, estos datos serian suficientes para hacernos pensar que si la licencia se otorgo en mayo de 1.344, en este mismo año, o a lo mas tardar, en el siguiente, comenzaría su acción repobladora.
Los campesinos, aprovechando las franquicias que se donaban, presumiblemente serian sus primeros colonos.
Villafranca, por pertenecer al Campo de San Juan – comarca poblada por la Orden Militar de San Juan de Jerusalén – siguió la misma dirección que la mayoría de los pueblos integrados en esta Orden.
El hijo de Cristóbal Colon, Fernando, en “Descripción y Cosmografía de España” de 1.517, atestiguo que en estos años el Campo de San Juan se encontraba bastante poblado. El mayor incremento anual se dio en la primera mitad del siglo XVI, aunque no creciera tanto como las condiciones naturales hacían esperar.

Villafranca contaba en 1.515 con 200 vecinos, y en 1.555 con 468. Este gran incremento de población respondía su situación privilegiada y a que las tierras eran excelentes para la producción cerealista.
Según el Privilegio de Villazgo concedido en el años 1.557, se contabilizaron 377 vecinos poco más o menos. Se observa, claramente, la gran reducción del número de vecinos en el escaso plazo de dos años, debido probablemente a las bajas de hombres ocurridas en la guerra, o la mortalidad, a pesar de la opinión de Vicente Pérez Moreda de que en el sur de Toledo nunca se produjo sobremortalidad. Sin embargo, rápidamente rebasaría esta cifra, para alcanzar en 1.575 los 500 vecinos., según nos afirman las Relaciones de los Pueblos de España ordenadas por Felipe II.
El momento en que el Priorato de San Juan tuvo más habitantes, se sitúa en la última década del siglo XVI, una vez recuperaos de la crisis que afecto a los años comprendidos entre 1.579 y 1.585. En 1.584 debido a la carestía, se produjo una gran migración en La Mancha, pasando muchos de sus pobladores a Toledo.

Esta crisis tuvo una fuerte incidencia en Villafranca, pues de 500 vecinos existentes en 1.575, se paso a 350 en 1.586. Pero con la llegada de la década de los 90, se recupero dando un total de 460 vecinos.
En el siglo XVI, Villafranca, junto a la Villa de Herencia, fueron las que experimentaron un crecimiento mayor, frente a la disminución global sufrida en el Campo de la Mancha. Esta disminución seria de un 20%.
Este pueblo, entre los años 1.591 a 1.693, noto una subida del 28,69% de habitantes, mientras que Herencia se alzaba a la cabeza con un incremento de 57.31% de habitantes. El caso concreto de estas dos villas –separadas una de otra por 5 km- es muy singular. Ello hace pensar que reunirían una serie de condiciones especiales que hiciesen este crecimiento así de espectacular.
La media de habitantes por vecino oscilaría entre tres y cuatro.

El año que presento mayor número de habitantes, en esta centuria, fue 1.690 con un total de 2.22 almas.
La línea de población marcada en el siglo XVIII, fue más o menos, una prolongación de la del siglo XVII. En este tiempo, el número de habitantes giraría en torno a los 2.000, a pesar de la epidemia de 1.789.
Las tres primeras décadas del siglo XIX mantuvieron la población del siglo anterior, que había registrado un ligero aumento a finales del siglo XVIII. En los años centrales de aquel siglo se experimento una sorprendente bajada, quizás debida a las sucesivas guerras ocurridas en la España ochocentista. Sin embargo, como de sobra conocido, a toda

depresión sigue una gran alza. Así ocurriría en el último cuarto del siglo XIX en Villafranca, momento en el que sus habitantes rondaron los 3.000.
El camino ascendente – iniciado a finales de este siglo-, sigue el mismo curso en el siglo XX.
A principios de este, había un total de 5.700 habitantes. La mayoría de ellos Vivian en las
1.500 casas que componían el núcleo de población, y una minoría ocupaba las setenta casas dispersas por el campo.
El año 1.970 censo 5.427 habitantes. Este pequeño desnivel en cómputo de la población se debería – como en la mayor parte de los pueblos españoles en esta época- al acuciante problema de la emigración. Actualmente en el 2.004 habrá sobre los 5.349 habitantes.

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